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Rodilla de Saltador: Una afección común en deportistas

Actualizado: 17 nov 2023



La tendinitis rotuliana; también denominada rodilla de saltador; es una inflamación o lesión del tendón rotuliano, que es el tejido que une la rótula a la tibia. Es una afección que se produce por sobrecarga, movimientos repetitivos que causan daño o irritación en los tejidos. Esta lesión afecta fundamentalmente a deportistas ya que se produce por sobrecarga. Se la conoce por la rodilla del saltador porque se produce por la repetición muy continuada del salto. Ello hace que sea muy común en jugadores de baloncesto, jugadores de voleibol pero también en otros deportes como el tenis o incluso en corredores.


SÍNTOMAS

• Dolor directamente sobre el tendón rotuliano (o, más específicamente, debajo de la rótula).

• Rigidez en la rodilla, en particular al saltar, arrodillarse, agacharse, sentarse o subir las escaleras.

• Dolor al flexionar la rodilla, dolor en el cuádriceps

• Debilidad en la pierna o la pantorrilla, problemas de equilibrio

• Aumento de la temperatura, sensibilidad excesiva o hinchazón alrededor de la parte inferior de la rodilla.


DIAGNÓSTICO

· Exploración

El paciente se quejará de dolor en la región anterior de la rodilla, principalmente en la zona infrapatelar, aunque el dolor puede ser suprapatelar sobre el tendón del cuadríceps e incluso en la región distal del tendón en su inserción con la tuberosidad anterior de la tibia. Normalmente, el paciente no refiere un traumatismo o mecanismo forzado en específico.

· Ultrasonido y Resonancia magnética nuclear (RMN)

Tanto el ultrasonido como la RMN son apropiadas para detectar cambios estructurales en el tendón. El ultrasonido tiene ciertas ventajas como una mejor resolución para delinear cambios focales en la arquitectura del tendón.

Los cambios encontrados en ambos estudios no siempre corresponden con el grado de sintomatología del paciente, por lo que la exploración física y la historia clínica siguen teniendo preferencia.

DIAGNÓSTICOS DIFERENCIALES

• Bursitis prepatelar.

• Lesiones y luxaciones rotulianas.

• Osteocondritis disecante de rodilla.

• Bursitis o tendinitis de la pata de ganso.

• Enfermedad de OsgoodSchlatter.

• Bursitis infrarrotuliana.

TRATAMIENTO

Una recomendación común es el protocolo RICE (reposo, hielo, compresión y elevación).


1. Reposo de la zona afectada: Desde que se empiecen a notar las primeras molestias o desde que se produce la lesión de forma fortuita y hasta que sea valorada por un médico hay que mantener la zona afectada inmovilizada con el fin de no agravar las lesión.


2. Aplicar frío local: Esta es la segunda medida, después de la inmovilización de la zona afectada, que hay que tomar por las siguientes razones: o Disminuye el edema. o Calma el dolor. o Reduce el espasmo muscular o Favorece la recuperación. La aplicación de frío local se realizará durante las primeras 24- 48 horas desde que se produce la lesión cada 3-4 horas a intervalos de 20 minutos.

3. Compresión: Se debe comprimir la zona mediante un vendaje elástico con el fin de reducir el edema y la hemorragia producidos en la lesión.


4. Elevación de la zona afectada: Se recomienda elevar la zona afectada durante los 2 primeros días desde que se produce la lesión con el fin de que se produzca un estancamiento de la sangre en la zona afectada y favorecer el retorno hacia el corazón.


5. Aplicación de calor: Transcurridas las primeras 48 horas de la fase aguda de la lesión se debe aplicar calor en la zona afectada ya que facilita la cicatrización y alivia la contractura muscular que se haya producido en la zona .


• Interrupción de las actividades de alto impacto, adaptación a un entrenamiento de fortalecimiento que no implique saltos, golpes o que pueda ocasionar mayor daño a la articulación (ejercicios de impacto mínimo para fortalecer la rodilla).


• Uso de banda o sostén para la rodilla para dar sostén a la rodilla y la rótula utilizada por arriba del tendón rotuliano. Ayuda a minimizar el dolor y alivia la presión del tendón rotuliano.


• Otras modalidades utilizadas incluyen tratamientos con ultrasonidos, masaje de fricción profunda, terapia de ondas de choque e inyecciones de plasma rico en plaquetas


·Terapia física: Los ejercicios excéntricos pueden dar una mejoría de 50 a 70%, permitiendo incluso al paciente llegar al nivel funcional que tenía antes de la lesión.


·Cirugía: Cuando hay dolor persistente o el daño en el tendón rotuliano es grave, es necesario recurrir a la cirugía. Esta incluye la extracción de la parte dañada, del tejido inflamado o la realización de cortes pequeños en los costados del tendón rotuliano para disminuir la presión de la zona media. Tras la cirugía, el paciente debe ser sometido a un programa de rehabilitación que incluye masajes y ejercicios de fortalecimiento durante varios meses.


BIBLIOGRAFÍA

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